La primera parte del libro de Rosa Perelmuter aborda las posibilidades y límites que el signo de lo femenino confiere a los escritos de la monja novohispana; la segunda, la recepción de su figura y de su obra desde el siglo diecisiete hasta la primera mitad del veinte, recepción que la estudiosa agrupa bajo tres lugares comunes: la reducida biblioteca, la rareza de Sor Juana y su actualidad. El primer capítulo trata sobre las opiniones que circularon en la temprana modernidad sobre la retórica en general y la instrucción femenina en particular, marco que sirve para contextualizar el análisis de la Respuesta del segundo capítulo. Explica Perelmuter que en la literatura aurisecular, en los manuales de conducta y en los tratados de la época se encuentran argumentos que invalidan la participación de la mujer en el campo de la retórica, asociada al espacio público masculino.